CRÓNICA SICK OF IT ALL + GOOD RIDDANCE + BLOWFUSE

Seguramente que para Javier Bardem y Luis Tosar los lunes son para pasarlos al sol, como en la célebre película de Fernando de León Aranoa. Se hace un tanto extraño asistir a un concierto el primer día de la semana cuando a uno le pilla la marcha con el pie cambiado. Y más si hablamos de una velada de hardcore punk, que si te descuidas da inicio con horario vespertino.

Este pequeño detalle influyó para que por arte de birlibirloque los catalanes Blowfuse adelantaran su set en la parrilla de salida, y empezaran a liarla parda antes de la hora fijada para la apertura de puertas, las 20 horas. Así que imaginamos que su actuación estaría plagada de saltos de los músicos a tutiplén, estribillos melódicos marca de la casa, mención especial para los temas de “Daily Ritual” (su último artefacto casi recién salido del horno), movimiento en la pista de baile y una puesta en escena milimétrica, producto de su profesionalización.

Sería lunes pero había que empezar la semana con fruición y eso se tradujo en la agitada respuesta del público ante la banda de Santa Cruz, que curiosamente comparten nombre con un tema de Green Day. Nada mejor que un club de medio formato, para comprobar las virtudes de Good Riddance en primera línea de fuego, que en un festival de dimensiones descomunales donde la distancia enfrían esa cercanía y esa catarsis que te permiten estrechar la mano de Russ Rankin, su dicharachero frontman. Abrieron fuego con Weight of the world y cerraron contundentemente con ese alegato que es Shit-talking Capitalists, dándose un baño de empatía con un público que parecía reeditado de la peli Regreso Al Futuro, pero en versión noventera. Mucha camiseta y sudadera de las escuderías Fat Wreck y Epitaph, mezclada con estética de los correligionarios del New York Hardcore totalmente encendidos por ese espíritu de diversión que muchas veces queda mitigado ante la complacencia de asistir con los brazos cruzados y el rictus inamovible de un cuarentón entrado en ciernes. De esa guisa cayeron trallazos como Last believer,  Heresy, Hypocrisy And Revenge, A Credit To His Gender, Shadows of Defeat o One For The Braves, en una comunión y confraternidad donde estallaban las ganas de pasarlo bien y dar al traste con esa máxima que tan bien enarbolaron The Boomtown Rats y que rezaba “No me gustan los lunes”.

Los neoyorquinos Sick Of It All, venían calentitos. La verdad es que parecían recién aterrizados de una sesión de crossfit en el gimnasio. Sobre todo en la persona de Peter Koller, el guitarrista con bandana en la cabeza y mohicano, que se tomó el recital como si estuviera compitiendo en un triatlón. Su hermano Lou, tampoco se quedaría atrás en paseitos por el escenario, como un empedernido ultrafondista. Salieron dispuestos a matar, con un sonido generoso en graves y con la brutal pegada de su corpulento batería. Comenzaron la mascletá con Take The Night Off en un raid en el que no faltaron Clobberin’ Time, Injustice System, Sanctuary, Wake The Sleeping Dragon, Death To Tyrants o Scratch The Surface. El respetable se engoriló más si cabe, haciendo caso a las directrices del educado Lou con su continuo y educado tratamiento de “ladies and gentlemen”. En un momento dado el hombre del micrófono incitó a formar un circle pit de dimensiones memorables, en el que gran parte de los asistentes de las primeras filas se sumó, en su afán de hacer trizas las últimas horas de un lunes que se antojaba a todas luces memorable.

Texto: Miguel Ángel Sánchez Gárate

SICK OF IT ALL + GOOD RIDDANCE + BLOWFUSE


SALA: Mon, Madrid. (Texto)

FECHA: 22/04/2019

SALA: Razzmatazz 2, Barcelona. (Fotos)

FECHA: 23/04/2019

Promotora: HFMN CREW