CRÓNICA CORE + NITROPOLLO + DELIRIO KRÓNICO EN MADRID

Que la sala con más enjundia metalera de la capital albergara una velada con tres bandas de punk de distinto pelaje deja claro que el tocino, sin ánimo peyorativo alguno para con las huestes del heavy, no tiene porque estar reñido con la velocidad. Porque quizás de eso se trataba, de que el Snaggletooth (léase, la mascota cornuda de Motorhead) que cuelga de una de las paredes de este templo de los riffs y el air-guitar, se congratulase de las salvas sonoras disparadas por las tres formaciones que conformaban el cartel.
A nadie como Lemmy le amargaría un dulce de estas características, así que la ocasión la pintaban calva para desmelenarse a golpe de cresta, speed punk y hardcore, que de todo tiene que haber en la viña de los Maiden.
Abrieron la noche el poderoso quinteto Core, formado por músicos procedentes de Atake Urbano, Sex & Rock y Nestol Raussel y los Impostores.
Estos madrileños, que presentaban su álbum “La hora de las bestias” (grabado en los estudios Corleone de Mr Chifly, al igual que el primer LP de NitroPollo), pertenecen a la nueva generación de bandas como Falsa Bandera, Dixpersión o Furio. Algo que se traduce en su juventud y concreción a la hora de barruntar el punk y el metalcore que exhibieron con desparpajo.
La actitud y puesta en escena con saltos y sacudidas de cabeza fue la tónica dominante en un set en el que despacharon temas como “Barro y cristal”, “Mil y una noches”, “Placer y dolor”, “Tu cielo”, “Puñaladas”, “La hora de las bestias”, “Core” y “Veneno”. Tampoco escatimaron en desplegar varias versiones entre las que se encontraban “Sois ejemplo”, de Habeas Corpus y “Odio”, de Segismundo Toxicómano; así como una repesca del tema “Lejos de akí”, de su anterior banda Atake.
La entrega de una sala a medio gas, que no por ello descuidó en agasajos y meneo pertinente, sirvió para avivar las llamas del fuego que se intuía a posteriori.
NitroPollo venían de descargar la noche anterior como banda sorpresa en el Bartolini Fest, lo que les confería cierta ventaja al llegar con las pilas ya cargadas a la cita.
Esta banda que cosecha loas y parabienes en los mentideros hardcore y prensa musical (su álbum debút, “What’s the point” copó el puesto número diez en las listas anuales de Mondo Sonoro en el pasado ejercicio) está en uno de sus momentos dulces. Y eso se tradujo en su encomiable puesta en escena que no escatimó en actitud y derroche de adrenalina.
Dividieron su apabullante set de veintitres temas en cuatro partes, quizás para poder tomar aire en su carrera de fondo, que no entiende de trotes, ni kilómetros marcha sino de galopes a todo trapo. Comenzaron con la fulgurante y vista y no vista “60 seconds”, de su split debut con Zero5. Continuaron con el efusivo “Afraid”;  para dar el relevo a “Pretty late”; recuperaron “Overpollo”, también de su disco compartido; y descargaron esa veloz muestra de desengaño o quizás certeza emocional que es “No más”. Todo ello sin destacar ninguna víctima en el parte de heridos y contusionados de la sala.
La cosa siguió con otra ráfaga de la misma intensidad. Arrancaron de nuevo con la espídica “Antidote”,  con esos pegadizos coros que apelan a pensar por uno mismo (“it’s in your head, it’s in your hand, it’s in your heart”). Prosiguieron con ese himno californiano a lo Adolescents que es “Holiday”; presentaron un tema inédito con ínfulas a lo Wipe Out Skaters y que nos ilustra sobre las tradiciones culturales de los pueblos del Anahuac náhuatl mexicano, léase “Toltecayotl”; se aplicaron en circular a toda leche con “Poison”, “Nuisance” y su fantástica recreación de “Born Toulouse Lautrec” de New Bomb Turks, que en sus manos es puro vitriolo.
El tercer round lo compusieron “Sailin’ on”, de Bad Brains; la melódica “All the time”, con la sombra de Wipe Out Skaters en el estribillo planeando otra vez; la demoledora y combativa “You’ll win”; su tema quizás más sentimental y meloso, “Together”; y el punk & roll movedizo de “Weekend Break”.
La cuarta andanada aglutinó “Pollo song”; la expeditiva “Untouchable day”; su revisión popera de ” Another girl, another planet” de The Only Ones; esa misiva al Carpe Diem que es “We are alive” y “Ain’t no sunshine”.
De despedida y cierre arremetieron con el potente carajillo que es “Hot cars”, todo un master en velocidad de sus amados Angry Samoans, dejando los postres para la tercera banda en concordia.
Delirio Krónico, que tienen dos discos en sus alforjas, no se amilanaron lo más mínimo y tiraron de su resultón punk patatero (como diría el grandísimo Evaristo Páramos, de La Polla y Gatillazo) con gracejo y espíritu festivo.
Irene, la nueva vocalista desde hace medio año, se maneja en el escenario a la perfección y sin ningún tipo de complejo, dando muestras de que ha encajado como la horma de su zapato en el cuarteto. Al igual que Viko, el nuevo guitarra, que pese a su juventud y al llevar menos de dos meses en la banda cuenta con sobrada experiencia y el aval de haber tocado en formaciones como La Broma Asesina.
De esta guisa sin comerlo ni beberlo se despacharon temas como “Kerer y no poder”, “No me jodais”,  el omnipresente himno que es  “Delirio Krónico”, Yo no soy yo”, “Tu basura”, “Brota”, ” No hay futuro”, ” Hijos de la ira”, la skatalítica “To drogaos”, “El precio de la libertad”, y como broche para cerrar la velada “Manipular”.
La noche se saldó con un balance de lo más positivo. Tres formaciones con una forma muy distinta entre si de entender lo que es el punk y en un mano a mano sin paliativos. Y lo más importante es que Snaggletooth acabó bastante satisfecho a tenor del gesto que asomaba de la comisura de su boca.

Texto y Fotos:  Miguel Angel Sánchez Garate

CORE + NITROPOLLO + DELIRIO KRÓNICO

SALA:  We Rock, Madrid

FECHA: 16 Febrero 2019