CRÓNICA CRIM + NITROPOLLO EN MADRID

Cuando el río suena agua lleva. Que dos bandas que han firmado dos de los mejores discos de hardcore/punk nacionales del pasado ejercicio (según algunas webs musicales y revistas de la talla de Mondo Sonoro) se junten, para ofrecernos como se las gastan en vivo, hace presagiar inmejorables augurios. De ahí que la expectación desatada para ver en directo a los firmantes de “What’S the point”, léase NitroPollo, y a los tarraconenses CRIM, con su flamante bomba de relojería que es “Pare nostre que esteu a l’infern”, hizo que se disparasen las alarmas y la sala presentara un sold-out en toda regla. En la Wurlitzer practicamente no cabía un alfiler y era tarea imposible hacerse hueco en las primeras filas o acercarse al baño.

No creo que NitroPollo necesiten presentación. Haciendo un breve bosquejo diremos que sus miembros están más que curtidos en mil batallas (su paso por bandas como Wipe Out Skaters, Zinc, Ketchoop, E-330, Bultacos, Vecchias o Espasmódicos/TDK es garantía de savoir-faire) y eso se nota desde el primer acorde.Tras su habitual sintonía con aroma a Western de la tarantiniana “Django Unchained”, el fuego cruzado de Goyo, Guelo, Dalton, Yul y Jair hizo arder el escenario, y desató el delirio en las primeras filas. Es difícil permanecer indiferente ante la tremenda pegada de Yul a las baquetas, así como a sus despiporrantes muecas, que son todo un poema a como disfruta aporreando inmisericorde la batería.

Tampoco a la electricidad y la tensión continua que desprenden las guitarras de Goyo y Guelo y el B.C. Rich de Dalton. Por no hablar de la voz de Jair, que echa chispas como el pedernal, y que acompañada de una rotunda puesta en escena, que toma los mejores tics y la actitud de algunos de los mejores frontmen del hardcore, léase Henry Rollins o John Brannon, es un añadido. Así fueron desfilando en un visto y no visto temas como “60 seconds”, “Pretty late”, “Poison”, “No más”, “Untouchable day”, “All the time”….Apenas hubo momento de tomar un respiro con “Another girl” el célebre tema de power pop de The Only Ones, recreado también por otras bandas como The Replacements o Blink 182, pero pronto volvió otra vez la tormenta y la marejadilla se desató de nuevo con “Born Tolouse-Lautrec”, otra versión de New Bomb Turks, que viene a ser otro as en la manga para incitar al pogo. Quizás una de las grandes virtudes de NitroPollo es la concisión, y de ahí que cuando piensas que el tema va a seguir te pillan con el paso cambiado y le dan la puntilla sin más, como hicieron con el clásico de Angry Samoans “Hot cars”, con el que dieron paso al segundo plato de la noche.

CRIM se nota que tienen el culo pelado en el escenario. Así lo atestigua la gira en la que se encuentran inmersos y el tremendo número de conciertos que dieron el año pasado, nada más y nada menos que ochenta fechas, que ya es decir. Sorprendidos por el llenazo, no pararon en todo punto de agradecer humildemente la apretada respuesta con la sala agolpada hasta la bandera. Con un público de lo más ecléctico, y con una nutrida presencia de skinheads en la parte posterior de la sala, algo que no extraña dada su filiación por esos medios tiempos trufados de himnos, y que invocan a la cantera Oi!, desplegaron un generoso repertorio en el que repasaron su discografía, haciendo especial hincapié en su mediático “Pare Nostre Que Esteu A L’ Infern”.

La música de CRIM, que bebe por igual de Cock Sparrer, Leatherface o Hot Water Music, hizo que los puños y los brazos en alto se levantaran continuamente, como un encrespado mar de olas en la sala. Resultó llamativo que muchos de los asistentes que se encontraban en las primeras filas secundaran con sus coros en catalán esos himnos que son “Potser no hi ha final”, “Benvigut enemic”, “Caiguda lliure”, “La Puta Copa del Rei”, o el título que da pie a su más sonado y reciente trabajo. También dejaron caer esa bomba de racimo que es “King of the rodeo”, de los punk rockers suecos por excelencia Turbonegro, que en sus manos sonó como trinitrotolueno puro.

El excelente sonido y el cálido recibimento con el que fueron agasajados no fue óbice para que Adri, su guitarrista y cantante, apelara en repetidas ocasiones al terrible calor que se respiraba bajo los focos, un símil de ese infierno placentero con el que entonaron una noche fría y lluviosa de enero. Como el de ese tema suyo titulado “Hivern etern”, que en vez de helarnos como témpanos nos encendió como hogueras. Y es que las canciones de CRIM son himnos contra el tiempo.

Texto y Fotos: Miguel Ángel Sánchez Gárate

CRIM + NITROPOLLO

SALA: Wurlitzer Ballroom / Madrid

FECHA:19 Enero 2019 

PROMOTORA:   HFMN Crew