CRÓNICA JELLO BIAFRA AND THE GUANTANAMO SCHOOL OF MEDICINE + MAD PUNK

Cuando se juntan el hambre con las ganas de comer se disparan los sentidos de las papilas gustativas. Y entonces se desata una gran buffet de considerables dimensiones. Un banquete que haría las delicias de cualquier aficionado a los fogones más exquisitos del hardcore punk.

En este caso el restaurante elegido era la popular sala de Moncloa con paredes de madera e imaginería marinera, que pese a no contar con ninguna estrella Michelín en su haber, convocó a una buena terna de comensales rozando el lleno absoluto. Y es que la carta no desmerecía para nada.  Que un héroe de la talla de Arguiñano Biafra vaya a compartir cocina con unos rendidos pupilos a sus delicias culinarias debería de hacerles temblar las canillas y las cucharas a la banda encargada de encender los fuegos. Muchos años atrás Magöo intercambiaba discos con el maestro de ceremonias de San Francisco, que se declaraba rendido admirador del sonido de Espasmódicos y TDK, así que la ocasión la pintaban calva.

De esa guisa Mad Punk jugaba con la ventaja añadida de ser bocado del gusto de quién años atrás presentara su candidatura a la alcadía de San Francisco. La superbanda madrileña, que rescata el legado de formaciones capitales del punk madrileño como sonEspasmódicos, TDK y Larsen, le tomó bien la temperatura al horno en el que iba a introducir sus apetitosas viandas.  De entrante una ensalada Espasmódicos bien fresquita compuesta por ingredientes como “Días de destrucción”, “Mata”, “El día que me falló Superman”, “Tía véte a cagar” o “1943”. De primer plato un suculento entrecot a la TDK aderezado por “Carne picada”, “Interrogatorio”, “¿Qué es ese temblor?”, “Sierras mecánicas” o “Maleta par Moscú”. Y de postre un tiramisú Larsen bien dulzón regado por “Lucha contra el tecno”, “Noche de destrucción en  Rock Ola” o “Vomitas sangre”.

El sonido de desigual calado, que empastaba de distinta forma según los sabores (a más intenso menos rico en matices, y a más ligero más exquisito) fue ganando enteros según transcurría la degustación. De hecho sorprendió ver al gigante Jello bailando entre bambalinas como un poseso  los grandes éxitos de la banda telonera, mientras calentaba motores para su clase maestra. Tras tirar de esas especias ganadoras que son “Israel”, “Frontera francesa” o “Enciendes tu motor” Madpunk dejaron el pabellón lo suficientemente alto para que los comensales no resultaran empachados y pudieran seguir disfrutando de los subsiguientes platos.

A Jello Biafra, no le faltó más que calarse un gorro champiñón  y una casaca con un look totalmente steampunk para hacer una aparición de lo más circense. Ni Alberto Chicote lo hubiera hecho mejor. Le acompañaban excelentes ayudantes de cocina, esos para los que no existen los secretos. El contar con dos bestias pardas como el guitarrista Ralph Spight y el bajista Larry Boothroyd, con un curriculum más que sobrado en bandas como Victims Family, Hellworms, Plainfield, Saturn´s Flea Collar o Triclops!, es como tener en tu equipo de cocina a lugartenientes de la talla de Michel Troisgros o Joan Roca. Y eso es algo que se delata en el empaque de la sección rítmica y el apartado de fuegos artificiales que desprenden las seis cuerdas. La salsa que prepararon estos titanes tenía enjundia como para saciar a un rebaño de bisontes salvajes hambrientos.

Les secundaban en los mandiles el guitarrista rítmico Kimo Ball y el batería Jason Willer, más que eficientes en sus respectivos guisos.  Tras un preludio experimental y  la magistral arrancada de “Satan´s combover” el show alcanzó cotas crematísticas de chile picante con “Brown Lipstick Parade”, “John Dillinger”, “New feudalism”, “Let´s go stare at bloody dead people” o “Pets eat their master”.

Con un sonido demoledor y sin fisuras, como para dar sopas con onda a las emulsiones y deconstrucciones de la nueva cocina, The Guantanamo School of Medicine enarbolaron el espíritu de la vieja escuela haciéndole una buena peineta a la generación Master Chef del hardcore-punk.

Ni que decir tiene que intercalar semejantes guisos con platos cinco estrellas de la formación insignia de Biafra, léase Dead Kennedys, tuvo efectos gástricos devastadores.

Cuando sonaron “California über alles”, “Holidays in Cambodia”, “Police truck”, “Nazi punks fuck off” (reconvertida para la ocasión en “Nazi Trumps fuck off”),  o “Too drunk to fuck”, esta última en la tanda de bises finales, los platos y los cubiertos volaron en un combate cuerpo a cuerpo entre los desatados comensales que se emplearon bien a fondo en el pogo y el slam diving. Jello Biafra aún tuvo tiempo para agradecer las virtudes de Mad Punk y destacar el legado de Espasmódiscos y TDK. Y es que Satán los cría y ellos se juntan.

Fotos y texto: Miguel Ángel Sánchez Gárate

JELLO BIAFRA AND THE GUANTANAMO SCHOOL OF MEDICINE + MAD PUNK

SALA: Copérnico, Madrid

FECHA: 10 de julio 2018

PROMOTORA: HFMN Crew